La libertad y la ciudad de LA Noire son lo que tienen que ser 24/11/2017

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No es un GTA

Ya lo comentaba en el análisis de hace unos días, pero tengo la necesidad de comentar este asunto por separado, centrándome únicamente en él. En el pasado y en el presente, con esta nueva versión, LA Noire ha recibido muchas críticas por su supuesta escasa libertad y por lo poco aprovechada que está su gran ciudad de Los Angeles. En un primer momento lo más normal es pensar que sí, que es cierto que no hay muchas posibilidades a pesar de su magnitud y que solo nos centramos en recorrer sus calles para ir de un lado a otro de los escenarios del crimen que estamos investigando, pero es que LA Noire no pretende ser otra cosa. No es un GTA y en ningún caso tendría sentido que lo fuera. 

 

Si en LA Noire se nos permitiera vivir la vida de Cole Phelps en toda su plenitud, perderíamos la gracia de toda la obra. Es un videojuego en el que prima la investigación, la exploración de los escenarios, los interrogatorios… en definitiva, que nuestra mente solo orbite alrededor del caso en el que nos encontramos. Imaginado lo complicado que sería hacer esto si cada dos por tres nos encontramos algún tipo de actividad secundaria que nada tiene que ver con ello. No tiene sentido que Phelps se ponga a jugar a los bolos en mitad de una importante investigación criminal. Además, hay que tener en cuenta que los casos tienen unos horarios marcados. 

 

 

Eso también es importante para comprender la ciudad y la libertad de LA Noire: se nos muestra solo lo que Rockstar quiere que veamos. Vamos descubriendo la vida de Cole Phelps poco a poco, y asumimos algunas de sus características por las pocas conversaciones personales que mantiene con su compañero. Pero es que es una parte muy importante de la historia que se nos quiere contar, y el jugador es partícipe de esta manera, siendo un ignorante. Llegados a cierto punto, uno se pregunta qué es lo que hace el protagonista en sus ratos libres, cuando no está siendo controlado por nosotros en las investigaciones. Incluso llegamos a dudar sobre la veracidad de algunas de sus palabras y esto se alimenta tremendamente bien con las pequeñas píldoras del pasado y el presente del protagonista. 

 

LA Noire, si se transformara en un sandbox al uso, perdería toda su esencia y su magia. Es un videojuego de investigación, lineal en cierto sentido, y que nos ofrece libertad para actuar dentro de los casos, pero no dejamos de ser investigadores del cuerpo de policía en ningún momento. Por eso digo que no tiene sentido que las críticas hacia este juego en concreto se dirijan aquí, ya que Rockstar (que no es que sea precisamente alguien que deba demostrar nada en la creación de mundos abiertos) ha creado el contexto que requiere una obra de esta envergadura. Yo me alegro de que el juego sea así, y la ciudad y la libertad que se plantean también, porque es lo que lo convierte en una experiencia tan diferente y original. 

 

Y aquí os explico por qué LA Noire es mejor que poner la calefacción

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